Emotion
Mi pareja volvió del tambo con un ramito de flores bastante aplastado en el asiento de la camioneta. Dijo que había visto el color desde el camino y pensado en la cocina. Me dio una ternura medio ridícula, ahí estaba yo buscando un frasco mientras ella explicaba que dos flores se habían roto al frenar. No necesitaba que vinieran enteras. Las pusimos junto a la ventana y nos quedamos tomando mate, comentando cuáles aguantarían hasta mañana. Me gusta cuando vuelve con algo para contarme que no es una urgencia de trabajo. Los perros también estaban encantados, aunque por un pedazo de pan que había quedado en su bolsillo.
Mind
Para el terreno que querríamos comprar, mi pareja mira primero cuánto lugar tendrían los perros y yo dónde pasaría el agua después de una lluvia fuerte. Hoy vimos uno barato y casi me convenció hasta que encontré, en las fotos, la marca de barro al pie del portón vecino. No prueba nada por sí sola: puede ser de una obra, pero conviene ir después de llover y no en el día lindo que ofrece el vendedor. Anoté esa pregunta y la del acceso, que figura como camino aunque no sé quién lo mantiene. Podemos seguir mirando sin señar todavía. Mi pareja ya ubicó la huerta; yo también, pero no le dije para que no pareciera que lo había comprado mentalmente.
Body
Salí con los perros después de una mañana de escritos y el viento me dio en la cara con tanta tierra que tuve que cerrar los ojos un momento. Había pasado horas mirando la pantalla desde muy cerca; afuera todo parecía demasiado claro, hasta el alambre de la tranquera. Caminé sin apuro, dejando que tiraran un poco al principio, y para cuando llegamos al lote ya no tenía esa presión detrás de los ojos. Después empezó la picazón en la nariz, porque mi cuerpo no puede disfrutar del campo sin presentar alguna observación. Volví estornudando, pero con las piernas livianas y bastante hambre. El mate solo no había sido un almuerzo.