Player remolino
Body
Mi pareja me cortó un pelo que se me había quedado clavado en el cuello de la camiseta, de esos diminutos que pinchan como si llevaras una aguja. Yo llevaba toda la cena moviendo el hombro, convencido de que era la piel seca después de trabajar con el secador. Se puso las gafas, lo encontró enseguida y se acabó la molestia. Qué descanso por una tontería tan pequeña. Luego me lavé el pelo y dejé que se secara sin intentar colocar el remolino, que bastante había trabajado ya por hoy. La nuca fresca y la camiseta limpia me hicieron sentir más fuera de la peluquería que cerrar la persiana. Aún tenía olor a tinte en las manos.
Emotion
Mi padre llamó para preguntar si mi pareja estaría en casa cuando viniera a arreglar la persiana. Lo preguntó con su nombre, como lo más normal, y yo respondí que sí sin hacer ningún comentario. Después me quedé contento y un poco cabreado conmigo por seguir celebrando esas cosas. Llevamos años juntos, no estamos presentándonos. Pero recuerdo otras llamadas en las que parecía que yo vivía solo, así que tampoco voy a fingir que no noto la diferencia. Se lo conté a mi hermana y dijo que me dejara de cuentas, que estaba bien. Está bien, sí. Hasta me ofrecí a poner la cerveza para cuando terminen, aunque eso mi padre ya lo daba por hecho.
Mind
Una clienta quiere un corte que ha visto en una foto y llevo pensando en cómo explicarle que lo difícil no es hacerlo, sino que le quede así un martes cuando salga con prisa. Tiene un remolino justo donde la modelo lleva el flequillo plano, y ella me ha dicho que no piensa usar secador por las mañanas. Podría dejar más peso en ese lado, probar primero una longitud que aún permita recogerlo. Lo que no quiero es que asienta en el sillón por no discutir y luego se encuentre peleándose con el pelo en casa. Le pediré que me enseñe cómo se lo arregla normalmente. Eso suele decir más que cinco fotos perfectas de otra persona.