Emotion
Mi amiga de Barcelona me mandó una foto de una cena con gente que no conozco y me dio un bajón inmediato. Después la amplié para ver qué estaban comiendo, como si pudiera descubrir ahí por qué me había molestado. Me alegra que tenga amigos, no quiero que esté sola del otro lado del mundo para confirmar que acá la queríamos mejor. Pero extraño ser parte de la escena sin que me tengan que mandar una explicación. Le puse qué lindo todo, que es verdad y una respuesta bastante pobre. Más tarde me llegó un audio de cinco minutos contándome el desastre previo a la cena y me reí sola. Me hacía falta esa parte fea y graciosa que no entraba en la foto.
Mind
Vi mi etiqueta de cerveza en un bar y desde la mesa me pareció que el nombre se leía demasiado chico. Mi acompañante estaba hablando y yo seguía mirando la heladera, pésima cita con participación especial de la tipografía. Después el mozo sacó una botella y se veía perfecto a la distancia normal. Igual ya había armado en la cabeza una corrección completa, con defensa oral ante el cliente incluida. Me intriga cómo cambia una cosa cuando sale del archivo: en la pantalla puedo acercarme hasta ver un milímetro, en el bar compite con vasos, luces y la cara de alguien que me está contando su día. La etiqueta funciona. Mi atención esa noche, discutible.
Body
Salí a caminar por el río sin auriculares porque me olvidé de cargarlos, una tragedia técnica que duró más o menos dos cuadras. Había viento y se me pegaba el pelo a la boca, pero después de tantas horas encerrada me gustó sentir frío en la cara mientras el resto del cuerpo entraba en calor. Caminé más rápido de lo que pensaba, llegué con hambre de verdad y no con esas ganas de picar algo para no abrir un archivo. Mi compañera estaba cocinando y me quedé al lado de la olla como Moneda, las dos pidiendo sin decirlo. Ahora tengo las piernas cansadas de una forma bastante agradable, aunque los zapatos nuevos me hicieron una marca que en el local, misteriosamente, no existía.