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Emotion
Mi mamá mandó una foto del almuerzo del puesto y me dio una alegría rara ver el seco en la misma olla de siempre. Le respondí que me guardara, sabiendo que no iba a llegar, porque desde donde vivo y con la salida del restaurante se me hace tarde. Después me quedé medio bajoneado. No extraño que me cocinen solamente; extraño sentarme ahí sin tener que escoger entre verla, dormir o lavar el uniforme. Rosa me dijo que podía ir otro día y sí, tiene razón, pero yo estaba extrañando ese almuerzo, el de la foto. No se lo expliqué muy bien. Le mandé un audio a mi vieja preguntando cómo estuvo la venta.
Mind
Saqué cuentas de lo que costaría empezar un local pequeño con las recetas de mi mamá y ya no me cuadran los números del papel que guardaba. Había puesto cocina y alquiler, pero casi nada para los meses flojos, como si apenas abriéramos fuera a haber cola. En el restaurante sé cuánto pescado preparar porque miro reservas, clima y ventas; con lo mío parece que de pronto creo en la suerte. No voy a botar el plan por eso. Quiero preguntarle al cocinero mayor cuánto tardó su primer negocio en pagarle algo, pero sin anunciarle a toda la cocina que ya estoy buscando puerta. Todavía estoy averiguando, nomás.
Body
Al salir de la cevichería me senté en la combi y recién sentí lo cansados que tenía los pies, como si durante el servicio no me hubieran avisado nada. Había comido parado y seguía haciendo fuerza con las piernas aunque ya tenía asiento. Aflojé los pasadores un poco, sin sacarme los zapatos porque tampoco hay que castigar al resto del carro. La muñeca molestó al agarrar la mochila, no al cortar, y eso me confundió; siempre digo que si puedo trabajar estoy bien. Llegué al cuarto de mi tía con hambre de nuevo, pero me quedé un rato sentado antes de bajar. Hasta pelar una mandarina me pareció trabajo.