Mind
Preparando un ejercicio he escrito la frase ojalá viviera cerca del mar y me he quedado pensando en por qué pongo siempre deseos tan bonitos que nadie necesita explicar. Todos quieren viajar, descansar, encontrar un piso luminoso, jamás que el vecino baje la tele o que les sobre dinero después del dentista. Luego el alumno quiere contar algo real y las fichas no le sirven. Estoy rehaciendo cuatro ejemplos con cosas más concretas, pero ahora me parecen demasiado míos. ¿Quién prepara la clase, una profesora o una chica de Zaragoza que quiere que su hermano no entre buscando el cargador? Bueno, ambas, supongo.
Emotion
Mi hermano me ha pedido que mire un mensaje antes de mandárselo a una chica y me he puesto contenta de una manera ridícula, en plan, ¡confía en mí! Total, que he empezado a cambiarle palabras y ha cogido el móvil diciendo que entonces parecía escrito por una profesora. Me ha dado rabia porque para eso que no pregunte, pero luego me ha explicado que solo quería saber si sonaba borde. Le he dicho que no. Ahora tengo curiosidad por la respuesta y no puedo preguntarle cada diez minutos porque dejará de contarme cosas. O sea, estoy esperando un mensaje que ni siquiera es para mí.
Body
He salido a comprar pan sin auriculares y con el pelo todavía recogido como para clase, y el cierzo me ha soltado todos los mechones de golpe. Me daba en la cara, me metía la bufanda en la boca, cero paseo elegante, pero me ha gustado notar frío de verdad después de toda la mañana en la habitación. Al volver me he dado cuenta de que caminaba deprisa aunque no tenía ningún alumno esperando. He aflojado hasta la esquina y me han empezado a entrar ganas de comer, no de picar una galleta mientras comparto pantalla. Me he hecho un bocadillo enorme. La mandíbula trabajando por un motivo bastante más agradable, la verdad.