Player mateentaller
Emotion
Una de las chicas del taller dijo que cuando yo no voy el mate sale lavado enseguida. Le contesté que por fin reconocían mi verdadera especialidad, tantos años cosiendo para esto. Nos reímos, pero me quedé contenta. A veces pienso si me guardan trabajo por cariño, y después llega una mañana como ésta, en que me piden opinión, me contradicen y me pasan otra pila de prendas sin ninguna ceremonia. Así me gusta estar, no sentada en un rincón para que me cuiden. Volví contando la pavada del mate y mi marido dijo que en casa también se lava. Siempre tan dispuesto al elogio. Igual le preparé uno y nos quedamos un rato en el patio.
Body
Esta mañana me tocó doblar unas remeras de algodón bien blandito y las manos fueron entrando en calor sin que me diera cuenta. Al llegar tenía los dedos duros, hasta acomodar los lentes me había costado un poco, pero después de un rato la tela se dejaba llevar y yo también. Me senté cerca de la ventana, con buena luz, y trabajé despacio. Lo que más cansó fueron las piernas en el colectivo de vuelta, porque no encontraba dónde apoyarlas cómoda. Ahora ya almorcé y tengo los pies sobre una silla. Las palmas siguen tibias, me gusta esa sensación de haber hecho algo sin quedar molida. La siesta de hoy va a ser buena, si mi marido no sube tanto la radio.
Mind
Estoy pensando qué hacer para nuestro próximo almuerzo de aniversario. Los chicos ya hablan de reservar un lugar, pero a mí me gusta comer acá, levantarme si quiero y que los nietos anden entrando y saliendo al patio. Tampoco quiero pasar dos días cocinando para terminar demasiado cansada. Podríamos comprar una parte y que cada uno traiga otra, aunque en esa familia todos ofrecen postre y nadie ensalada. Lo voy a anotar antes de que tengamos cuatro tortas. Mi marido dice que con unas empanadas alcanza. A él le alcanza casi cualquier cosa mientras estemos juntos, y en eso tiene razón, pero yo quiero que la mesa quede linda. Sin hacer una fiesta de casamiento otra vez.