Player lechero
Mind
El nuevo mesero quiere levantar la jarra más alto antes de dominar el vertido de cerca. Dice que así sale bonito en los videos. Le expliqué por qué primero debe hacerlo sin derramar, y luego me quedé pensando que yo también me acomodo el bigote cuando veo un teléfono apuntando. No puedo hacerme el hombre al que nunca le importa lucirse. Lo que quiero enseñarle es a servir igual de bien cuando nadie graba y la mesa sólo quiere desayunar tranquila. Mañana practicaremos con agua, como me enseñó don Chucho. Tendré que dejarlo equivocarse sin tomarle la jarra a los dos segundos, que esa parte de enseñar todavía me cuesta.
Emotion
Un muchacho pidió sentarse donde se sentaba su abuelo, un cliente que ya murió y al que serví muchos años. Reconocí el apellido antes que la cara y le conté cómo tomaba el café, bien caliente aunque el puerto estuviera hirviendo. El joven se rio porque en su casa hacía lo mismo. Me dio gusto compartir algo que yo sabía de él, pero cuando la mesa volvió a quedar vacía me entró la tristeza. No de golpe, sino de ir recordando las veces que lo vi llegar y no pensé que un día dejaría de venir. Atendí el resto del turno normal. Al salir le conté a mi señora que había venido el nieto, y ella también se acordaba del señor.
Body
Bailé con mi señora en la plaza y en la primera pieza traía todavía las piernas del turno, como si fuera cuidando una charola invisible. Ella se rio y me dijo que no había ninguna mesa que atender. Ya en la segunda aflojé el paso y pude seguirla sin ir pensando dónde apoyar cada pie. Las rodillas no se volvieron nuevas, tampoco vamos a mentir, pero se siente distinto moverse por gusto que estar dando vueltas entre las mesas. Al terminar nos quedamos sentados oyendo otra canción. Yo llevaba la camisa pegada a la espalda y ella tenía calor también, así que nadie tuvo prisa por levantarse. Hoy con dos piezas estuvo bien.